Albert Einstein

ALBERT EINSTEIN

Albert Einstein fue el pensador más importante del SXX y también el primer científico famoso, sus revolucionarias teorías ayudaron a dar con la clave de la bomba atómica, su logro más importante, energía es igual a masa por la velocidad de la luz al cuadrado, se ha convertido en lo que podría destruir el mundo.

Más de 60 años después de su muerte su cara se sigue viendo en tazas, calendarios y camisetas, fue la primera super estrella de la ciencia moderna, pero tras su imagen emblemática se escondía una persona tan enigmática como su famosa ecuación E= mc2. Su incomparable genialidad encubría a un hombre que traicionó a muchos de sus seres queridos, luchó contra su afición a las mujeres porque le apartaba de lo que él creía que era su misión en la vida, descubrir los secretos del universo.

Albert Einstein nació en una época de innovación científica. Desde su infancia le apasionaba conocer el mundo que le rodeaba. De niño uno de los primeros regalos de su padre fue una brújula magnética, quedó impresionado, le fascinaba el movimiento de una pequeña pieza metálica oscilante que siempre encontraba el norte magnético, por qué eso era verdad?, tenía que haber algo más, algo dentro de él, le empujaba a llegar al fondo de las cosas. La brújula marcó el principio de su búsqueda del conocimiento, una búsqueda que dominaría el resto de su vida.

Albert Einstein nació el 14 de marzo de 1879 en el norte de Alemania, en la ciudad de Ulm, era el mayor de una pareja judía agnóstica, Hermann y Pauline, Hermann era ingeniero y tenía una fábrica de producción de dinamos. Su madre Pauline, era una mujer muy dominante, animó a su hijo a tocar el violín ya que ella era pianista, más que una afición, la música se convirtió posteriormente en una terapia para su trabajo científico, sin ir más lejos, Einstein no dejó de tocar el violín hasta el resto de sus días, y además le inculcó su impulso y determinación para triunfar.

El joven Einstein era un joven independiente y considerado, era un chico solitario que disfrutaba haciendo torres de cartas y resolviendo difíciles rompecabezas matemáticos durante horas, no le gustaba el colegio y al principio sus profesores pensaban que era algo corto. Uno de los mitos sobre Einstein es que era mal estudiante pero en realidad era un magnífico estudiante de álgebra, geometría, matemáticas, trigonometría, geometría diferencial y todas las asignaturas relacionadas con las ciencias. Cuando caló a sus profesores estos lo tuvieron difícil, les hacía preguntas y estos intentaban resolverla en la pizarra una y otra vez sin conseguirlo y mientras el joven Einstein sonreía de oreja a oreja.

Entre 1884 y 1889, Albert fue a la escuela católica en Munich. A pesar de que él y su familia eran judíos, la escuela católica estaba más próxima de su casa y era menos costosa que la escuela judía más cercana. Pronto desarrolló una aversión a la educación formal, se preguntaba por qué los estudiantes solo podían responder preguntas y no hacerlas, debido a ello sus notas en ciertas materias eran bajas.

La verdadera educación de Albert comenzó en su casa, con su tío Jacob que lo introdujo a las matemáticas, al álgebra y a la geometría. Albert encontró fascinante poder resolver problemas de geometría y álgebra por sí mismo.

Comenzó a leer libros de ciencia incentivado por su tio Jacob. Gracias a esos libros, Albert aprendió de forma autodidacta cálculo y matemáticas avanzadas con tan solo 15 años de edad. En 1889 comenzó su educación secundaria en el Luitpold Gymnasium de Munich, de nuevo pensó que los profesores eran muy estrictos y que las reglas escolares evitaban que los estudiantes pensaran por sí mismos.

Las cosas llegaron a un punto crítico en 1894, cuando Einstein tenía quince años. Un nuevo profesor, el Dr. Joseph Degenhart, le dijo que “nunca conseguiría nada en la vida”. Cuando Einstein le respondió que “no había cometido ningún delito”, el profesor le respondió: “tu sola presencia aquí mina el respeto que me debe la clase”.

En 1894 la compañía de su padre y de su tío sufría grandes problemas económicos, hecho que provocó que la familia se trasladara a Milan, a excepción del joven Einstein, que se quedó en Munich par terminar sus estudios de bachillerato, la separación no duró mucho dado que Albert sin avisar a sus padres y gracias a un amigo de la familia que estudiaba medicina, logró que le hiciera un certificado en el que indicaba que padecía agotamiento y necesitaba un tiempo sin asistir a clase, de ese modo pudo reunirse de nuevo con sus seres queridos.

Su familia trató de matricularlo en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich pero al no haberse sacado el título de Bachiller no podía ingresar en ella. Albert tuvo que realizar una prueba para poder acceder a la escuela pero tampoco lo logró debido a sus bajas calificaciones en asignaturas de letras. No obstante, el director del centro, al quedar impresionado con las notas obtenidas en ciencias y matemáticas, aconsejó al joven para que continuara sus estudios y terminara el bachiller, cosa que hizo. Ese mismo año y a la edad de 16 años, Albert renunció a su ciudadanía alemana, quizá para evitar así realizar el servicio militar en Alemania, e inició los trámites para nacionalizarse suizo. A finales de ese año, ingresó en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, Suiza, probablemente el centro más importante de la Europa central para estudiar ciencias fuera de Alemania, matriculándose en la Escuela de orientación matemática y científica, con la idea de estudiar física.

Una vez allí Einstein se enamoró de una compañera de estudios llamada Mileva Maric, una licenciada física de Serbia 4 años mayor que él. Era una mujer extraordinaria, aparte de atractiva, era también muy inteligente y que sabía expresarse muy bien, una mujer que cursaba un doctorado a principios del Siglo XX, algo muy poco común en cualquier parte del mundo, al parecer Mileva era muy buena física. Se convirtieron en uña y carne y su relación durante los primeros tres años fue perfecta. No era la típica relación acaramelada entre un hombre y una mujer, eran dos personas enamoradas de sus parejas y también de la física. Pero su relación desencadenó una gran tormenta dado que ninguna de sus familias aceptaba a las parejas de sus hijos. Al poco tiempo Mileva quedó embarazada y dado que en esa época tener un hijo fuera del matrimonio podía acabar con la posición social de Einstein e incluso con su carrera profesional, Albert tuvo que elegir entre su hijo o su carrera. Einstein insistió en que tuviera a su hija lejos de allí, en Serbia, la patria de Mileva, y así lo hicieron. Einstein nunca llegó a conocer a su primer vástago, de hecho hasta la fecha nadie sabe con seguridad que ocurrió con la niña, si bien la dieron en adopción o incluso que murió siendo todavía una pequeña niña. Pese a todo, tuvo que ser una experiencia muy dura para ambos, pero como cualquier persona a la que le afecta una tragedia, no les quedó otra opción que seguir hacia delante.

En 1902 Albert Einstein consiguió lo que quería, fue nombrado experto técnico de tercera clase de la oficina suiza de patentes en Berna, un trabajo oficial, seguro y con horas fijas, que le permitía seguir trabajando en sus propias teorías por las tardes y los fines de semana, además de darle la seguridad financiera que le permitiría casarse con Mileva. Poco después de la muerte del padre de Albert, y tras su aprobación en su mismo lecho de muerte, Albert y Mileva se casaron.

Einstein trabajaba ocho horas al día, seis días a la semana en la oficina de patentes y cuando regresaba a casa seguía trabajando en sus teorías científicas, era un joven con prisa, nada, ni tan siquiera su familia se interpondría en sus ideas y ambiciones.
En mayo de 1904, Mileva dio a luz a su primer hijo, Hanns Albert, tras la llegada del mismo, Einstein seguía centrado en su trabajo y desatendía cada vez más las necesidades de su mujer. Los sueños intelectuales de Mileva se habían esfumado al convertirse en madre y esposa a tiempo completo, vivía a la sombra de su marido, eso provocó tensiones en el matrimonio, ya casi nunca debatían sobre física como solían hacerlo.

Einstein trabajaba hasta tarde en su oficina a la que llamaba “su claustro secular” donde podía desarrollar sus teorías científicas en paz. Allí, revisaba solicitudes presentadas al gobierno suizo por toda clase de inventores, cada patente contenía una gran cantidad de información que debía desmenuzar hasta su esencia y esto pulió sus habilidades como físico, enseguida terminaba de escribir todas las patentes que debía analizar ya que no le resultaba demasiado exigente intelectualmente y le proporcionaba el tiempo suficiente para contemplar el universo. Desde aquel trabajo lanzaría una revolución que cambiaría la historia del mundo. Las reflexiones de Einstein cambiarían profundamente la visión del universo.

En 1905, el denominado año milagroso, y después de un arduo trabajo sin descanso, pública 4 visionarios artículos. El primero de ellos responde a la antiquísima cuestión, ¿que es la luz?, el efecto fotoeléctrico, en este articulo, escrito por, en aquel momento, un perfecto desconocido, se afirma que la luz se presenta como una partícula denominada fotón.

En otro artículo que escribió con 26 años, Einstein propone algo que ahora damos por sentado, la existencia de átomos. Para cualquier físico estos artículos hubiesen constituido la razón de una significante carrera, pero Einstein aún está muy lejos de haber concluido.

Escribe un artículo más con la ecuación E=mc2, que básicamente significa que la energía puede transformarse en materia y viceversa, la partícula más pequeña de materia posee potencialmente enormes cantidades de energía y para liberarla hace falta una reacción nuclear, como las que ocurren constantemente en el cielo estrellado. Einstein dio respuesta a la pregunta de porque brillaban las estrellas.

La figura de Einstein se asocia erróneamente al desarrollo de la bomba atómica y a la energía nuclear. Aunque su ecuación E=mc2 explica la energía liberada en una bomba atómica, no explica cómo construir una. El científico (suizo por aquel entonces) nunca participó en el proyecto que desarrolló la bomba atómica, el Proyecto Manhattan. Precisamente, en 1940 la Inteligencia del Ejército Estadounidense negó a Einstein la autorización necesaria para trabajar en dicho proyecto.

Su única implicación fue “una acción aislada”: el envío de una carta al presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt. Einstein  sabía que científicos alemanes estaban estudiando el potencial del uranio y la energía nuclear y apremiaba al Presidente para hacer lo posible por ganar esa batalla desde Estados Unidos, antes de que los alemanes lo consiguieran.

Fue por ello criticado por inconsecuente y por haber renunciado a sus ideas pacifistas, pero consideraba que para garantizar la libertad era totalmente parar a Hitler y sus ideas, no obstante siempre se arrepintió de haber enviado esa carta.

Pero existe una teoría aún más importante que su famosa ecuación, la Teoría de la Relatividad, cuando Albert era un adolescente, le gustaba imaginar cómo sería cabalgar en un rayo de luz, ahora, retoma este sueño y le cambia la vida. En la primavera de 1905, Einstein montaba en un autobús, y se giró hacia el famoso reloj de la torre que domina Berna, en Suiza, entonces se imagina qué ocurriría si ese autobús pudiese viajar a casi la velocidad de la luz, en su imaginación, Einstein mira el reloj y lo que ve es asombroso, al alcanzar la velocidad de la luz las manecillas del reloj aparecen congeladas en el tiempo, Einstein sabe que en el reloj de la torre discurre el tiempo normalmente, pero en su autobús, cuando alcanza la velocidad de la luz, la luz del reloj no puede cogerle, cuanto más rápido viaje en el espacio más despacio se mueve en el tiempo. Esta concepción induce en el nacimiento de la teoría especial de la relatividad de Einstein, que postula que el espacio y el tiempo están estrechamente conectados, de hecho son lo uno y lo mismo, una estructura flexible llamada espacio-tiempo. Sentado solo en el autobús, Einstein creyó haber vislumbrado el secreto del universo. Einstein llegó a la teoría de la relatividad general razonando, deduciendo y experimentando hipotéticamente. Todo había sido un extraordinario producto de su mente, no tenía una base experimental física. Pero esta predicción debía ponerse a prueba y para ello necesitaba un fenómeno natural, un eclipse solar total.

A diferencia de la teoría newtoniana, su hipótesis era que los rayos luminosos que pasaban cerca del Sol debían desviarse ligeramente debido al campo gravitatorio del cuerpo celeste. Para Einstein, la equivalencia entre aceleración y gravedad se extendía a los fenómenos electromagnéticos y la luz es una onda electromagnética, mientras que para Newton, la luz no tenía masa.

La razón por la que se necesitaba un eclipse total era porque sólo cuando la Luna pasa delante del Sol y bloquea su luz, el cielo se vuelve tan oscuro como la noche y las estrellas se pueden ver durante el día. Si Einstein estaba en lo cierto, cuando un observador en la Tierra viera estas estrellas durante un eclipse, sus posiciones parecerían ser desplazadas por un trecho progresivamente mayor cuanto más cerca éstas estuvieran del Sol.

A pesar de lo revolucionario de sus teorías, la respuesta que obtuvo de la comunidad científica fue silencio, pero entonces, los artículos de Einstein cayeron en las manos del quizá único hombre capaz de entenderle, Max Planck, que era el físico teórico más importante de Europa, que escribía la famosa revista de divulgación científica Anales de la Física y que se dio cuenta enseguida de que eran unos artículos importantes, escritos por un alumno importante.
El artículo sobre la relatividad se escribió en junio de 1905. Aquel volumen, el 17, es ahora una de las publicaciones más famosas en la historia de la ciencia.

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.”

Mientras Einstein, empezó a tener problemas reales en su matrimonio, dado que era la clase de genio que cuando tenía una gran idea se cerraba emocionalmente y se desprendía de toda emoción, quedando Mileva relegada cada vez más a un segundo plano.

El nacimiento de su segundo hijo Edward, no benefició a su matrimonio, a Mileva le molestaba la obsesión de su marido por el trabajo mientras ella tenía que estar en casa cuidando de sus hijos, también lo hacía la creciente reputación de Albert en la comunidad científica mientras que la carrera de ella estaba acabada, así mismo vio que su pasión por ella estaba apagándose ya que dormían en habitaciones separadas y Einstein evitaba cualquier contacto físico con ella, fue entonces, cuando Mileva descubrió las amistades que Einstein mantenía con otras mujeres, como por ejemplo la de su prima y amiga de la infancia Elsa, a la que volvió a ver después de mucho tiempo en Berlín, tras un viaje a Berlín. Tres años mayor que él, Elsa era una adinerada divorciada con dos hijas de su matrimonio anterior. Tras la agitación y los celos de su matrimonio, Albert encontró en su prima una bocanada de aire fresco y pronto se convirtieron en amantes.

Su matrimonio había llegado a un punto crítico y Einstein le puso una serie de normas si su mujer deseaba estar con él, con la intención de mantener una convivencia regular que les permitiera seguir juntos, por el bien de sus hijos. Estas reglas eran las siguientes:

Deberás asegurarte de:

  • Mantener mi ropa y la del hogar en buen estado.
  • Servirme tres comidas en mi habitación.
  • Mantener mi habitación y el estudio limpios, y debe de quedar claro que mi mesa de trabajo es para mi uso exclusivo.
  • Renunciarás a cualquier tipo de relación personal conmigo en la medida que no sean estrictamente necesarias por razones sociales.

En concreto renunciarás a:

  • Sentarte junto a mi.
  • Pasear o viajar juntos.
  • Tendrás en cuenta los siguientes puntos:
  • No mantendremos relaciones íntimas, ni me reprocharás nada.
  • Dejarás de hablarme si yo te lo pido.
  • Abandonarás mi dormitorio o estudio inmediatamente, y sin protestar, si yo te lo pido.
  • Te comprometerás a no menospreciarme delante de nuestros hijos, ya sea con palabras o hechos.

Su mujer aceptó las condiciones, pero fue en vano, dado que unos meses después esta dejó a Einstein en Berlín para marcharse a Zúrich con sus hijos.
Albert se refugió en sus estudios para continuar con sus trabajos científicos, su vida privada estaba arruinada y sus innovadoras teorías no se demostraron hasta 10 años después de su publicación.
Comenzó la primera guerra mundial y a medida que Europa se desintegraba en el caos de la guerra, Albert se recluyó en su estudio de Berlín. La fiebre de la guerra que se apoderaba de sus compatriotas alemanes le indignaba. En una ocasión dijo: “Esto es una locura, no debemos seguir adelante, no tiene sentido, porque van morir millones de personas sin ninguna razón, retirémonos”. Su postura no fue muy bien recibida en Alemania, pero eso a Einstein no le importó.

“Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy
seguro.

Ese año, 93 destacados profesores de la universidad publicaron un manifiesto en defensa de la agresión de Alemania, Einstein hizo otra petición, LA PAZ, que fue apoyada con tan solo tres firmas.

Albert se volcó en su trabajo de la Teoría de la Relatividad General, en la que aprecia la expansión del universo. Tras años de intenso trabajo desarrollando sus teorías científicas. Albert estaba agotado física y mentalmente. En 1916 sufrió un colapso, Elsa su prima, cuidó de él hasta que se repuso, era una relación menos romántica y más maternal que la anterior, pero Albert, de alguna forma deseaba que cuidaran de él. Elsa no tenía pretensiones intelectuales de ningún tipo, lo que fue un gran alivio para él después de su matrimonio con Mileva.

1919 fue un año decisivo en la vida profesional y sentimental de Einstein, ese año se divorció de Mileva y ya podía casarse con Elsa, su prima. Fue un matrimonio que funcionó, ya que ella era una mujer tradicional, cocinaba, recibía a sus amigos e incluso se marchaba si Albert estaba con alguna amiga.

Asimismo y después de varios intentos frustrados de tomar pruebas que confirmaran su teoría de la relatividad, uno en 1916 por la interferencia de la 1a Guerra Mundial y otro en 1918, esta vez por culpa de las nubes que impidieron la visibilidad, el 29 de mayo de 1919, volvió a tener lugar un fenómeno natural poco común, un eclipse solar total, gracias a este evento y a un astrónomo británico llamado Arthur Stanley Eddington, que había viajado a la isla Príncipe en la costa oriental de África con el objetivo de fotografiar la luz de las estrellas durante un eclipse, se demostró que la teoría de la relatividad de Einstein era correcta, pero no fue hasta noviembre de ese mismo año en que la Royal Astronomical Society y después de analizar las imágenes obtenidas por Eddington, en que se obtuvo la conclusión de que no había duda de que confirmaban las predicciones de Einstein. Por fin el momento en el que tanto había soñado y por el cual tanto había trabajado, había llegado, los resultados del eclipse de 1919 hicieron que Einstein y su teoría fueran mundialmente famosos, en menos de un año se publicaron más de 100 libros explicando la teoría a pesar de que muchos, incluidos algunos de los periodistas que informaban sobre el trascendental evento, aún no entendieran muy bien la teoría de la relatividad. Einstein trató de explicarlo de una manera sencilla para que todo el mundo pudiera entenderlo diciendo: “Pon tu mano en una estufa caliente por un minuto y te parecerá una hora. Siéntate con una chica linda por una hora y te parecerá un minuto. Eso es relatividad»

En 1921 viajó a los EEUU, donde tuvo un recibimiento propio de una estrella de cine, allí donde iba aglutinaba grandes masas de gente deseando verle, esto a Einstein no le agradaba demasiado y le sobrecogía.

En 1922 Einstein ganó el Premio Nobel de Física, pero no fue por la revolucionaria Teoría de la Relatividad debido a que, y a pesar de las pruebas, todavía tenía detractores y escépticos, así pues se llegó al consenso de que se le diera por sus aportaciones a la Física Teórica y en especial al descubrimiento de la Ley del Efecto Fotoeléctrico.

Los diez años siguientes viajó por todo el mundo dando conferencias sobre sus descubrimientos ante miles de fervientes admiradores. Sin embargo, en su Alemania natal, Einstein no era considerado ningún genio, sino un simple judío, en 1932, Hitler estaba a las puertas de convertirse en el dictador de Alemania, por lo que ningún judío estaba a salvo y menos los famosos. Fue entonces cuando decidió marcharse de Europa, a sabiendas de que se iba a convertir en un lugar peligroso, fue entonces cuando los Einstein zarparon a EEUU para no regresar jamás a su Europa.

Una vez allí aceptó un trabajo en el Instituto de Estudios Superiores de Princeton, New Jersey. Allí se propuso trabajar en su Teoría del Campo Unificado, en un intento de demostrar todas las fuerzas de la naturaleza en una sola ecuación, la verdad objetiva, la verdad absoluta.

A Einstein le gustaba vivir en EEUU, por un lado disfrutaba de la paz que le ofrecía ese país, por otro siempre hacía lo que se le antojaba, incluso, gracias a su fama, mantenía relaciones con muchas mujeres más jóvenes que él, hecho que disgustaba a su mujer Elsa, pero ella no podía hacer otra cosa que aguantarlo. Pero en otoño de 1935 Elsa cayó gravemente enferma y en esta ocasión se invirtieron los papeles y Albert cuidó de ella hasta la llegada de su muerte el 20 de diciembre de 1936.

“Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba
atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz.”

A la llegada de Hitler al poder de Alemania y después de haber firmado y enviado el manifiesto que apremiaba al presidente Roosevelt a que construyera la bomba atómica par frenar el nazismo y parar la 2a Guerra Mundial, hecho que provocó la destrucción de las ciudades de Hiroshima y Nagasaki con el lanzamiento de dicha bomba, Einstein arrepentido, se obsesionó con y se propuso utilizar su fama para luchar contra las armas de destrucción masiva. Eso hizo que se ganara poderosos enemigos y pronto se convirtió en el objetivo de uno de los hombres más poderosos de los EEUU, el jefe del FBI John Edgar Hoover, que después del creciente anticomunismo derivado de la carrera armamentística que enfrentaban a EEUU y la URSS tras la 2a Guerra Mundial, sospechaba del gran científico y su posible afinidad con los comunistas.

El FBI había estado recopilando información de Einstein y sus ideas políticas, en 1932 habían estado a punto de bloquear incluso la entrada de Einstein a los EEUU alegando que había estado apoyando a organizaciones izquierdistas en la pre-Alemania nazi.

Con el comienzo de la guerra fría, la campaña para recopilar más información sobre Einstein se intensificó. Los agentes del FBI controlaban el correo de Einstein e intervinieron su teléfono y estuvieron a punto incluso de deportarlo.

Otro enemigo de Einstein era el senador Joseph McCarthy, que era a su vez el Presidente del Comité de Actividades Antiamericanas del Congreso, su misión era descubrir y encarcelar a los comunistas, era una caza de brujas. Los que eran acusados por él tenían pocas opciones, podían negarse a testificar y con ello arriesgarse a perderlo todo o podían colaborar acusando a amigos y colegas de ser comunistas. Como había hecho en el pasado, Einstein se arriesgó y luchó por sus ideas políticas.

Hoover nunca fue capaz de presentar un caso creíble contra Einstein, quien continuó criticando abiertamente los horrores de la guerra y su miedo más grande, la aniquilación nuclear.

En 1955 Einstein firmó una petición exigiendo la prohibición no solo de las armas nucleares, sino de la propia guerra. La talla científica de Einstein y su claro pacifismo le convirtieron en un símbolo del SXX, sin embargo como hombre decepcionó a su familia. Su primera mujer, murió en 1948 tras muchos años de enfermedad, tuvo una complicada relación con sus dos hijos, el mayor Hanns Albert se trasladó a los EEUU y como su padre se dedicó a la ciencia haciéndose profesor de ingeniería, pero rara vez se hablaron. Su hijo pequeño, Edward, sufrió un colapso Psicótico y pasó toda su vida en psiquiátricos.

“Solamente una vida dedicada a los demás merece ser vivida.”

El amor de Einstein por la ciencia nunca se aplacó, continuó trabajando a diario en sus teorías hasta que el 18 de Abril de 1955 ingresó en un hospital aquejado de dolores en el pecho, se trataba de una seria afección, pero que podía ser tratada, pero se negó a operarse, la cirugía le podría haber salvado, pero ya había tenido bastante, había hecho su aportación al mundo y quería irse de forma elegante. Einstein murió ese mismo día, tenía 76 años. El científico más importante de la era moderna, no quiso ser enterrado, como el deseaba, su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas en un lugar desconocido.

El legado de Einstein, es el de alguien que salió adelante en situaciones que habrían disuadido a la mayoría. Luchó en favor de los menos favorecidos, aunque hubieran Reyes, Reinas y ganadores de premios Nobel entre sus amigos, intentó hacer destacar a las personas que le rodeaban en lugar de asimismo. Albert Einstein reescribió las leyes de la física. No ha habido ni habrá nadie como él, por eso sigue siendo el científico más conocido de todos los tiempos. En el futuro, Einstein será recordado como un científico y una persona extraordinaria que también tuvo sus defectos, ya que era un ser humano y no un Dios.

FRASES CÉLEBRES

– “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.”
– “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la
voluntad.”

– “Hay dos maneras de vivir su vida: una como si nada es un milagro, la otra es como si todo
es un milagro.”
– “En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.”
– “Cada día sabemos más y entendemos menos.”
– “La memoria es la inteligencia de los tontos.”

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