¿Cómo ha sido la relación de la literatura con la naturaleza?

Cómo ha sido la relación de la literatura con la naturaleza

“Produce una inmensa tristeza pensar que la Naturaleza habla mientras el género humano no la escucha”. Víctor Hugo

La literatura como agente social.

La literatura y la sostenibilidad son disciplinas que extrañamente relacionamos. Más bien se nos vienen a la mente profesiones como ingeniería, química,  biología y la geología. Pero no únicamente la ciencia contribuye al desarrollo sostenible. Recordemos que dicho desarrollo está compuesto por tres pilares fundamentales, el económico, el medioambiental y el social.

La literatura por su naturaleza artística, se encuentra dentro de la esfera social. Es una herramienta utilizada para la divulgación y denuncia sobre todos los temas que atañan al desarrollo sustentable.

La literatura ecológica

Existen muchos escritores preocupados por el medio ambiente y su preocupación se ve plasmada en sus obras, la denominada literatura ecológica en la que se hace una llamada a la meditación del conjunto del género humano para formar conciencia sobre los  problemas generados por nuestra especie con el objetivo de centrar su atención y conocimientos al desarrollo de programas y acciones para evitar la devastación del planeta. Dicho genero literario, pues, ha sido utilizado entre los más jóvenes en materias de  educación, sin ir más lejos, la literatura infantil está ahora plagada de temas relativos a la naturaleza, ya que desde niños deben de aprender la importancia del desarrollo sostenible. La educación es la base de cualquier progreso, por lo que ahora más que nunca, las técnicas para enseñar sobre la sostenibilidad y su importancia son de altísimo valor.

Literatura y ecología en la historia.

A pesar de que la preocupación por el planeta es reciente, la admiración  por la naturaleza en la literatura ha existido desde la antigua Grecia, cuya cultura veía al hombre como una realidad inscrita dentro de la naturaleza, y  que de ella recibía sus leyes y a la que tenía que someterse si se trataba de ser plenamente hombre y llevar una vida “plena”, una vida contemplativa, una vida según la razón y su actitud ante ella era reverencial. La naturaleza era concebida como un organismo no alterable por la acción humana, un todo ordenado, una realidad en sí que podía ser conocida mediante la razón, contemplándola.

Un claro ejemplo de ello es Aristóteles, que obtenía muchos de sus conocimientos de las anotaciones recolectadas a los naturistas que viajaron en las grandes expediciones de Alejandro Magno.

Siglos XIX y XX

Esa admiración, retomó su importancia durante el Romanticismo en el S.XIX, a lo largo de toda Europa. Este movimiento entre otras cosas buscaba demostrar el amor y las conexiones entre el ser humano y la naturaleza. Autores como Gustavo Adolfo Bécquer, Víctor Hugo o José de Espronceda entre otros,  entendían al ser humano como un elemento más de la naturaleza, repudiaban las ciudades y gran parte de sus obras estaban ambientadas en el campo, su estilo de vida y sus ventajas frente a la vida urbana.

La Naturaleza tenía en sí la capacidad de rememorar. Todas sus formas desde las más pequeñas y simples hasta las más enormes fuerzas que se desataban en la naturaleza, eran capaces de inspirar a los autores. En sus obras, ya fueren de arte o poesía, no estaba únicamente  reflejado el paisaje y su simbología sino los sentimientos del propio autor de modo que, el autentico objetivo de los románticos era exponer la esencia de las cosas, trascendiendo la realidad física a través de la imaginación y el subconsciente. A su manera, los Románticos fueron también grandes ecologistas que describían la pequeñez del hombre ante las fuerzas de la naturaleza. A partir de ese movimiento, la naturaleza y la literatura fueron siempre de la mano.

Más adelante aparecería la novela histórica de expediciones científicas, donde se reunía las experiencias y conocimientos adquiridos de cada uno de los lugares que hasta la fecha no habían sido visitados por el hombre, como en “Los viajes de Marco Polo”, “Crónicas de Indias” y “Naufragios” entre otros.

Ya en el siglo de las luces, obras tan conocidas como “Las aventuras de Robinson Crusoe” de Daniel Defoe, donde explica la adaptación al medio ambiente de su personaje tal y como le sucede también al protagonista de la novela de aventuras de Jonathan Swift  “Los viajes de Gulliver”, adquieren un gran auge.

Escritores como Rousseau (que a su vez era filósofo, músico, botánico y naturalista) y Montesquieu ( además filósofo y jurista), trataron con gran empeño el tema utópico de un modelo social donde las personas vivieran felices y sintiéndose realizadas integrándose a su vez con su entorno respetando el medio ambiente.

En la actualidad

En el pasado siglo y en el presente, se ha utilizado también tanto en novelas, como en el séptimo arte, la humanización de animales y plantas dándoles todo el protagonismo, y de alguna forma, el ser humano suele tener el papel del gran enemigo de la naturaleza por su poca actitud ecológica.

Hay que dar cabida también en la actualidad a escritores que usan este recurso literario y los problemas ecológicos para elaborar su obra, en las que aprovechan para denunciar la situación actual del planeta, como hace Al Gore (abogado y filántropo que llegó a la vicepresidencia del gobierno de los EEUU) en su libro “Nuestra elección: un plan para resolver la crisis climática.

¿Y a ti, hay algún libro que te haya inspirado una actitud más ecológica?

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