Michael Jackson

MICHAEL JACKSON

Sus primero pasos por el mundo

Había llegado para reinar, para cambiarlo todo, para redefinir el mundo de la música, reinventar el videoclip, desafiar a la gravedad con sus pasos de baile, influenciar en la moda y para curar el mundo.

Como el resto de sus ocho hermanos, Michael Jackson nació Gary (Indiana), una decadente ciudad a 40 km. de Chicago. Hijos de Joe, un rudo operador de grúa en una metalurgia y Katherine, una ama de casa, la familia compartía una modesta casa de dos dormitorios. Ninguno de los miembros de aquella prole esperaba que, un pequeño incidente, desencadenara la carrera de la familia más exitosa de la historia de la música.

Katherine había abandonado pronto sus sueños de convertirse en actriz o cantante de country, pero Joe, que había tocado junto a su propio grupo amateur, The Falcons, seguía tocando la guitarra en sus ratos libres. Estricto y, a menudo, violento con sus propios hijos, Joe les tenía prohibido acercarse a su guitarra. Un día, Tito, su tercer vástago, decidió aprender a tocarla por su cuenta aprovechando las largas jornadas laborales de Joe en la fábrica hasta que ocurrió lo peor. La rotura de una de las cuerdas del instrumento hizo que su padre descubriese el engaño.

Al castigo siguió la oportunidad de demostrar lo que había aprendido. Tito solo pretendía añadir música en directo a las actuaciones que sus hermanos hacían en el salón al ritmo de la radio. Michael, el menor de los hermanos tocaba los bongos en aquel grupo improvisado, pero cuando su madre le escuchó cantar una canción de «Sonrisas y lágrimas» en el salón de actos de su colegio, comprendió que tenían a un nuevo vocalista.

Joe, que vio en sus hijos una futura forma de ganarse la vida, invirtió sus ahorros en instrumentos musicales y comenzó a llevarles a concursos de jóvenes talentos. Tras ganar uno tras otro, fueron descubiertos por el dueño de Steeltown Records, un pequeño sello de Gary que acabó contratándoles y publicando «Big Boy» el primer sencillo de los Jackson 5 en 1968.

La forma de cantar y bailar de Michael, como un James Brown o un Jackie Wilson en miniatura, y la disciplina de sus hermanos sobre el escenario llamó la atención de otros ojeadores y artistas como Bobby Taylor o Gladys Knight, que llamaron la atención de Motown, la discográfica de música negra del momento.

Diana Ross Presents The Jackson Five

El primer LP del grupo saldría a la venta en diciembre de 1969 bajo el nombre «Diana Ross Presents The Jackson 5». Aunque la diva no había tenido nada que ver en aquel descubrimiento, era la madrina más famosa que tenían a mano y, como plan de marketing, funcionó.

«I Want You Back», el primer single del disco llegó al número 1 de las listas norteamericanas. Lo mismo ocurrió con el segundo, «ABC», con el tercero, «The Love You Save» y con el cuarto, «I’ll Be There». Por primera vez los cuatro primeros singles de un grupo, llegaban al primer puesto de unas listas en las que competían con artistas como Simon & Garfunkel o The Beatles.

A lo largo de los siguientes años, los cinco miembros del grupo dedicaron su juventud a hacer giras de conciertos por todo el mundo y a grabar discos. En paralelo a su trabajo con sus hermanos, Michael comenzó su una carrera en solitario a los 13 años con «Got To Be There».

Tras una maratoniana carrera de fondo en Motown, donde percibían unos ingresos poco favorecedores y no les permitían componer ni producir sus propia música, cuatro de los miembros del grupo tomaron la decisión de mudarse a CBS/Epic. El hueco dejado por Jermaine lo ocupó otro de los hermanos, Randy Jackson. Volvían a ser cinco, pero Motown retuvo los derechos sobre el nombre The Jackson 5 y tuvieron que quedarse en The Jacksons a secas.

En «The Jacksons», el primer LP del grupo en CBS, Michael firmó por primera vez la composición de uno de sus temas. No fue hasta «Destiny», su tercer disco en la compañía, cuando el potencial de los hermanos comenzó a emerger. El disco tuvo ventas millonarias y volvió a colocar singles en las listas de ventas. Parecía que el grupo iba a tener una segunda oportunidad, pero Michael tenía otros planes.

Llevando la contraria a su padre, que le quería centrado en el grupo, el cantante había conseguido el papel de Espantapájaros en la película «El Mago» (The Wiz, 1978), una versión afroamericana del musical de Broadway basado en la historia de Oz. Bajo la dirección de Sidney Lumet, Michael cumplía su sueño de convertirse en actor de cine y, pese al fracaso de taquilla que supuso, su actuación fue lo único rescatable según la crítica.

El rey empieza su carrera en solitario

Además del cine, su ambición musical pasaba por comenzar una etapa adulta en solitario, con un estilo alejado del que tenía con The Jacksons. Durante su trabajo en «El Mago», pidió consejo al productor Quincy Jones, que se ocupaba de la banda sonora de la película. Él mismo se ofreció a ocuparse de esa brillante colección de canciones llamada «Off The Wall». Michael por fin podía explorar los sonidos que escuchaba en su cabeza y adecuar lo que cantaba a su característico timbre vocal (contratenor, tenor y barítono), versatilidad, rango y capacidad expresiva. No en vano, Frank Sinatra dijo en una ocasión «El único cantante masculino que he visto, además de mí mismo, y quien es mejor que yo, es Michael Jackson».

El disco lanzó a Michael al estrellato como nunca antes. Volvieron los números 1, la aclamación por parte de la crítica y los premios. «Don’t Stop ‘til You Get Enough» le reportó su primer Grammy, pero fue un galardón agridulce. Quería más reconocimiento y juró conseguirlo con su siguiente trabajo.

«Thriller», publicado a finales de 1982 rompió todos los esquemas. El clásico dueto con Paul McCartney que apareció como primer single no ofrecía una pista clara sobre lo que albergarían los surcos de aquel vinilo. Una amalgama de temas post-disco, r&b, soul y rock que conquistó al mundo tanto por su sonido, como por el magnetismo que su protagonista desplegaba también imágenes.

Durante el especial que celebraba los 25 años de Motown Records, Michael insistió en cantar uno de sus nuevos temas; «Billie Jean». Durante una puesta en escena sencilla y elegante, el artista puso en práctica una versión perfeccionada de un paso de break dance. Sus mocasines comenzaron a deslizarse hacia atrás, como flotando sobre el escenario, como caminando sobre la Luna. Millones de espectadores presenciaron el nacimiento del Moonwalk y de la estrella que iba a adueñarse de la década.

Mickael Jackson Moonwalk

Consolidación como estrella de la música

Fred Astaire me dijo cosas que jamás olvidaré. Gene Kelly también dijo que le gustaba mi baile. Fue una experiencia fantástica porque sentía que había sido aceptado en una fraternidad informal de bailarines. Me sentí muy honrado porque esas personas eran lo que más admiraba del mundo.

La todavía reciente MTV, que no programaba vídeos o actuaciones de artistas negros tuvo que claudicar ante los videoclips de «Billie Jean» y «Beat It». Ambas canciones habían roto las listas de ventas y, con ellas, una barrera racial que fue aprovechada por miles de artistas que llegaron después.

Sin embargo todavía quedaba la explosión final, enfrentado a la censura de los Testigos de Jehová a los que pertenecía desde niño, Michael creó un cortometraje, ambientado en las películas de terror de la época, para acompañar a la canción que daba título al disco. Pese al paso de los años y los cambios generacionales, el videoclip de «Thriller», el único declarado Patrimonio Histórico por el Congreso de EE.UU. como tesoro cultural, sigue encabezando las listas de los mejores clips y el disco ocupa el número uno de los más vendidos de todos los tiempos.

Tal y como había prometido, Michael salió de la entrega de los Grammy cargado con ocho de ellos, una cantidad record. Su fama era tan superlativa que la compañía Pepsi lo alistó como arma definitiva para frenar a la todopoderosa Coca-Cola. Durante la filmación de uno de los anuncios para la marca, una explosión pirotécnica a destiempo incendió el pelo del artista penetrando hasta su cuero cabelludo y provocando una herida de la que nunca se recuperaría.

Me identifico totalmente con Peter Pan, el niño perdido de la Tierra de Nunca Jamás. Además ¿Quién no querría volar?

Ultima reunión con sus hermanos

Convencido por su madre, Michael grabó un último LP con sus hermanos. Fue la excusa para embarcarse en una gira con la que apaciguar la Jacksonmanía en la que estaba sumido el país. El «Victory Tour» supuso para el artista un adiós a los vínculos musicales con la familia y para sus hermanos, un balón económico con el que sobrevivir sin el talento de la estrella. Michael, por su parte, donó todos los beneficios obtenidos durante la gira a obras benéficas.

Aunque siempre tuvo tiempo para los más necesitados, utilizó el altavoz de su fama a nivel mundial para concienciar acerca de los problemas del mundo. Uno de sus contribuciones más famosas fue la composición, con la ayuda casi testimonial de Lionel Richie, del himno «We Are The World», con el que se recaudaron millones de dólares para las terribles hambrunas de Etiopía.

Su poder de atracción también fue aprovechado por Disney para relanzar la afluencia a sus parques temáticos. Producido por George Lucas y dirigido por Francis Ford Coppola, Michael protagonizó «Captain EO» un cortometraje pionero que abrió la veda a las películas filmadas en tres dimensiones y que sólo se podía disfrutar en Disneyland y Disneyworld.

Estoy comprometido con mi arte. Creo que todo arte es el último fin de la unión entre lo material y lo espiritual, lo humano y lo divino. Creo que es la razón de la existencia del arte.

Un año después lanzaba «Bad», un disco ambicioso que aspiró, sin conseguirlo, a superar a su predecesor. Michael firmó la composición de nueve de los once temas del disco. Cinco llegaron al número uno en Estados Unidos y decenas de países de todo el mundo. Sus videoclips volvieron a subir el listón y a marcar el camino para los artistas de la época y su espectacular gira mundial de 123 conciertos le llevó a actuar ante cuatro millones y medio de personas. Por entonces, su película Moonwalker ya se podía disfrutar en los cines.

Los animales no atacan por maldad, sino para sobrevivir, lo mismo ocurre con aquellos que critican, desean tu sangre, no tu dolor.

Su cambio físico

Pese a la calidad de su trabajo, el público no pasó por alto el cambio físico que estaba sufriendo su aspecto. Las burlas de su propio padre acerca de su nariz cuando era niño y el trauma del acné severo que le dejó su paso a la pubertad dejó en él una profunda huella que quiso eliminar con la ayuda del bisturí.

Al trabajo de su cirujano se le unió un factor inesperado, el vitíligo. Unos años antes había sido diagnosticado de Lupus y de esta enfermedad que causa la pérdida de color en zonas de la piel. Su negativa a hacerlo público alentó los rumores sobre su rechazo a la raza negra a la que pertenecía. La prensa sensacionalista encontró un filón, publicando historias ficticias que no hacían más que aumentar su publicidad y la creación de un personaje caricaturizado.

Su madurez musical coincidió con la salida de la casa familiar, hastiado de la presión del exterior, Michael creó su propio mundo en un rancho situado en Santa Inés, California al que bautizó como Neverland, en homenaje al lugar donde vivía Peter Pan, uno de sus mayores referentes, en la obra de J. M. Barrie.

La madurez de una estrella

Cuando regresó al mundo discográfico a comienzos de los años 90, su estilo había madurado. Tras la trilogía anterior, Michael necesitaba demostrarse que había vida después de las producciones de Quincy Jones. La temática de sus canciones había cambiado tal y como lo había hecho el mundo.

Sus temas hablaban menos de amor y diversión y más de conciencia política y lucha contra el sistema. En una colección ecléctica de canciones, se encuentran temas con ritmos callejeros e industriales bajo una voz furiosa y rota, mientras que en otros coqueteaba con la música clásica arropada por una voz angelical o volvía a incursionar en el rock acompañado por Slash de Gun’s and Roses.

El estreno del cortometraje de «Black or White» fue seguido por una audiencia sin precedentes de 500 millones de espectadores de los 27 países que lo estrenaron simultáneamente. Esta capacidad de movilización fue aprovechada por los encargados de la Super Bowl para encargarle la creación un pequeño espectáculo durante el descanso del partido, ya que muchos aficionados aprovechaban para cambiar de canal. El éxito de aquella edición convirtió el intermedio del partido en un evento tan esperado o más que la propia final de fútbol americano.

Comienzan sus problemas

Michael aprovechó la plataforma de la Super Bowl para acercar al público la Fundación Heal The World, una entidad benéfica que había creado para seguir ayudando a los desfavorecidos, una misión en la que cada vez estaba más volcado y que le hizo entrar en el libro Guinness de los récords como el artista que más dinero había donado a causas humanitarias.

No todo fueron buenas noticias. La amistad que había entablado el año anterior con una familia cuyo hijo era fan suyo acabó de la peor manera. El padre del niño, un dentista con aspiraciones de guionista, intentó aprovecharse de la fama y los contactos del cantante para conseguir trabajo en Hollywood. Ante su negativa, comenzó un plan para extorsionarle que fue repelido por los abogados de Michael.

La jugada culminó con una demanda civil por presunto abuso sexual hacia el menor. Ante un proceso que podía durar años y perjudicar su carrera para siempre, ceder a la extorsión parecía la salida menos mala. Con el caso civil cerrado, la fiscalía continuó investigando por la vía criminal. El caso fue visto por dos grandes jurados para concluir en ambos casos que no había una sola evidencia contra el cantante.

La inocencia de un niño es una fuente de energía inagotable.

Michael rehízo su vida, se casó con Lisa Marie Presley, la única hija del Rey del Rock y publicó «HIStory: Past, Present and Future, Book I», su disco más personal hasta la fecha en el que utilizó varias de las canciones para expresar el sufrimiento al que había sido sometido en los años anteriores. Fue su primer trabajo ante una audiencia totalmente polarizada.

Las ventas fueron astronómicas, pero en su propio país fue víctima de la censura y la promoción acabó abruptamente. Tanto el disco como su gira de 82 conciertos funcionaron mejor en el resto del mundo. La publicación de «Blood on the Dance Floor: HIStory in the Mix» y el mediometraje «Ghosts» basado en una historia que desarrolló junto al novelista Stephen King continuó sumando éxitos a su haber.

Durante el proceso de grabación de su siguiente álbum de estudio, Michael ofreció dos conciertos a beneficio de la UNESCO, la Nelson Mandela’s Children’s Fund, y Cruz Roja Internacional. Tras el primero, celebrado en Seúl (Corea), el cantante ofreció otro en Múnich (Alemania), donde sufrió un accidente al caer junto a una estructura del escenario mal anclada desde una altura de siete metros. Michael sufrió quemaduras y daños en la espalda que le acompañarían de ahí en adelante. El cambio de milenio trajo consigo a «Invincible», un trabajo que mostraba a un Michael más maduro en algunas canciones y más aferrado al público adolescente en otras.

Por primera vez había dejado de trabajar totalmente centrado en sus proyectos para compatibilizarlos con los cuidados y la educación de sus dos hijos. La discográfica había invertido mucho dinero a lo largo de los años que duró la grabación, algo que acabaría viéndose multiplicado con los beneficios de las ventas, sin embargo, en una jugada inesperada, el presidente de la compañía decidió no promocionar el trabajo.

Esto haría que Michael contrajese una enorme deuda que saldaría entregando su posesión más valiosa, el catálogo editorial ATV, que incluía entre otros, los derechos sobre las canciones de The Beatles. Aun sin promoción el disco vendió lo suficiente como para pagar la inversión y provocando una escalada de errores tácticos que propició el despido de Tommy Mottola, el presidente de la compañía.

Sus ultimos años

Con un Michael en horas bajas, el fantasma de los abusos sexuales volvió a planear sobre él. El hecho de que se hubiese desprendido de una buena suma de dinero para evitarse la humillación de un juicio había atraído a otra presunta víctima. En esta ocasión un niño al que el cantante había pagado un tratamiento contra el cáncer que padecía y de cuya familia se ocupaba económicamente llevó al cantante ante la ley.

Su madre, una estafadora profesional con un amplio historial de denuncias falsas y fraudes económicos, quiso repetir la historia de 1993, pero Michael había aprendido la lección y se sentó en el banquillo en un proceso que duró cerca de dos años y minó su salud física y mental. Tras el veredicto de inocencia, el artista se autoexilió en Oriente Medio hasta que la falta de liquidez tras años en el dique seco le aconsejó volver.

Michael no quería volver a Neverland, consideraba que la policía había arruinado su magia y ya no sentía que fuese el lugar que tanto le costó crear. Aunque no quería volver a los escenarios, la presión económica le obligó a aceptar una serie de diez conciertos en Londres bajo el título «This Is It». Las ventas de entradas superaron cualquier expectativa y el número de conciertos se amplió hasta los 50. Tras más de veinte años desde la última gira, Michael tuvo que trabajar duro para volver a adquirir la forma necesaria para darlo todo en el O2 londinense una noche tras otra.

Pese a que había superado las pruebas médicas necesarias para la aseguradora, durante los ensayos algo comenzó a ir mal. Michael había dejado de comer y sentía escalofríos, pero la productora había invertido demasiado dinero en aquellos conciertos y no iba a cancelar. Durante una acalorada reunión con el doctor personal del artista, se le pidió que hiciese todo lo que estuviese en su mano para que el artista descansase por la noche y no faltase a ningún ensayo. La noche del 25 de junio de 2009 Michael sufría un ataque cardíaco mientras recibía una dosis letal de la anestesia hospitalaria que su médico había utilizado para dormirle.

La despedida de Mickael Jackson

El Michael Jackson Inmortal

Solo quiero vivir para siempre.

La repercusión mundial de su fallecimiento fue abrumadora. Las muestras de dolor llegaron desde los cinco continentes. La búsqueda de la noticia fue de tal magnitud que los servidores de Google se bloquearon ante lo que creyeron un ataque global. Los de Twitter corrieron la misma suerte, la empresa tuvo que deshabilitar varias de sus funciones para afrontar el pico de afluencia. La web de CNN recibió veinte millones de visitas a la hora en que se dio la noticia. La entrada de «Michael Jackson» en Wikipedia recibió más de 500 ediciones en las primeras 24 horas, quedando temporalmente inaccesible en ocasiones.

Su fallecimiento le devolvió el interés público y continuó batiendo records. Sin haber publicado ningún disco nuevo, se convirtió en el artista más vendedor de 2009, con unas ventas globales de su catálogo de musical de 35 millones de álbumes. También se convirtió en el primer artista en vender más de dos millones y medio de canciones descargadas en una sola semana. «Thriller» y sus últimos recopilatorios consiguieron que por primera vez un álbum de catalogo vendiese más que los últimos discos de los artistas actuales.

El público también acudió en masa a los cines para ver «This Is It», un documental creado con imágenes de los ensayos de la gira, que se convirtió en el documental musical más visto de todos los tiempos con una recaudación global superior a los 260 millones de dólares.
A pesar de su pérdida, la influencia de Michael en el mundo del espectáculo todavía es patente a través de toda una generación de artistas que crecieron influenciados por él y de una estética que él puso de moda.

La prensa seguirá en vano buscando al «nuevo Michael Jackson» ignorando que con él se fue el último artesano del show business, el último de una saga de artistas únicos e irrepetibles.

Frases célebres

La buena música y las grandes melodías son inmortales. La cultura cambia, la moda cambia, la ropa… La buena música es inmortal.


Me encanta crear magia, hacer algo que sea tan extraño, tan inesperado, que la gente se maraville.


El amor al dinero es la raíz de todos los males.

No trates de escribir la música, deja que esta se escriba sola.

A veces, cuando bailo, siento que algo sagrado se apodera de mí en esos momentos. Mi espíritu es uno con la Creación.

Es muy duro que tu vida se convierta en propiedad pública, incluso teniendo en cuenta que la gente se interesa por ti debido a tu música.

Haz del amor tu arma para derrotar cualquier maldad.

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