Muhammad Alí

MUHAMMAD ALI

Hay gigantes que cambian la historia, que dejan huella en la humanidad, hombres valientes que desafían el curso de sus tiempos y que colocan estrellas que guiarán a nuevas generaciones para luchar por un mundo mejor, como es el caso de Muhammad Alí, un boxeador Estadounidense, considerado como uno de los mejores de todos los tiempos, siendo además un gran luchador de las causas sociales, luchó sin miedo frente al racismo arraigado en una época donde predominaba el pensamiento de que el hombre blanco era superior y existía la segregación racial.

Abanderó y luchó por los derechos de los afroamericanos resistiéndose a las desigualdades sociales y alimentó con fuerza y esperanza el corazón de muchos seres humanos que sufrían las divisiones y las injusticias que caracterizaban los desarrollos sociales de su tiempo. Con 12 años de edad un ladrón le robó la bicicleta, motivo por el cual, al sentirse débil, inició sus entrenamientos en el boxeo, para convertirse en el más ambicioso luchador de todos los tiempos. A los 14 años gana su primer título amateur, siendo admirado por su velocidad, que anticipaba los movimientos de sus rivales, pero la gente de su entorno sabía que su mayor cualidad, la que lo hacía realmente diferente, era su empeño en cada uno de sus entrenamientos, dedicándose en cuerpo y alma a ellos, en su momento dijo;

¨Odié cada minuto de entrenamiento, pero me dije: No renuncies. Sufre ahora, y vive el resto de tu vida como un campeón”.

A los 18 años, llegó a los Juegos Olímpicos de Roma, para llevarse la medalla de oro, y comenzar a dejar su nombre grabado en las páginas gloriosas de la historia, se sentía muy orgulloso de ser estadounidense, pero al llegar a su país, a pesar de haber ganado la medalla de oro, comprobó que seguían habiendo restaurantes donde no le dejaban pasar y le llamaban negro de manera despectiva.

Cassius Clay, nombre original de Alí, era un provocador nato, llamado el bocazas de Lousville, solía alardear en forma de rima de cómo iba a vencer a sus rivales, incluso de los feos que eran y lo guapo que era él, llevó la rima a un nuevo nivel con eso de ¨Flota como una mariposa y pica como una abeja¨, y cosas por el estilo. En realidad, era una forma de coger confianza y amedrentar al rival, táctica que utilizan mucho hoy todo tipo de luchadores.

Los sesenta fue un periodo de cambios casi revolucionarios en la vida de los norteamericanos, en su conciencia y en las relaciones entre la gente y las razas. En el año 63, se dio la movilización urbana más importante en la lucha contra la segregación en el sur, encarcelaron a Martin Luther King y miles de persona más.

En septiembre de ese mismo año, se cometió el atentado contra la iglesia Baptista en el que asesinaron a 4 niñas negras. El mes anterior se había celebrado la marcha a Washington de 250.000 Estadounidenses, negros y blancos, para presionar a la administración de Kennedy y que el congreso adoptara la legislación de los derechos civiles. Meses después, asesinaron a John F. Kennedy, era imposible que un ciudadano negro que viviera en esos años, no se sintiera profundamente conmovido por todos esos acontecimientos.

El combate, en el que Cassius Clay intentaría ganar el título mundial de los pesos pesados frente a Sony Liston, se celebró en ese contexto, si Cassius Clay hubiese continuado interpretando su papel de bufón guapo y bravucón, se habría convertido en el niño mimado de la prensa deportiva, pero cuando antes del combate se extendieron rumores de que se le había visto junto a Malcom X, muchos miembros de la prensa se llevaron una gran sorpresa.

Lo cierto es que ambos entablaron una gran amistad, y Clay, que se sentía maltratado y despreciado, se sintió atraído por el mensaje de la Nación del Islam, grupo religioso al que pertenecía Malcom X, que decía que los negros norteamericanos no sólo no eran inferiores al hombre blanco, sino que por el contrario, eran superiores, y que debían sentirse orgullosos de ser negros. Clay ganó el combate, pese a que nadie, a excepción de su entrenador, daba un duro por él, debido a que su rival era un gran campeón, muy temido por el resto de sus rivales.

No solo ganó el combate sino que lo hizo haciendo frente una gran adversidad, como fue el hecho de quedarse durante un asalto completo casi ciego, ya que Liston, restregaba en los ojos de Clay la sustancia que le habían puesto en el pómulo para dejar de sangrar. Poco después del combate, decidió cambiar su nombre por el de Muhammad Alí, nombre conferido por Elijah Muhammad, líder supremo de la Nación del Islam, dado que consideraba que Cassius Clay era su nombre de esclavo, pidiendo que se respetara su decisión, pero como era de esperar, la comunidad blanca se echó las manos a la cabeza y no lo entendió.

Con el paso del tiempo, Alí empezó a entender que era grande, sobre todo en el momento en el que viaja al continente africano, donde la gente se agolpaba para verle y admirarle, fue ahí donde se dio cuenta de que representaba algo para la gente fuera de su País. En 1966, más de la mitad de los afroamericanos se oponía a la guerra de Vietnam, el número de negros que moría en Vietnam, era desproporcionado.

La oficina de reclutamiento de la ciudad de Alí, decidió cambiar su estatus a reclutable, cosa que encolerizó a Muhammad, preguntando: “Por qué a mi???”, y se negó a participar en dicha guerra por sus principios, no aceptaba ser enviado por blancos que le despreciaban por ser negro, a matar a gente de otro País, que no le había hecho nunca nada malo. Ello provocó la admiración de muchas personas por el hecho de plantarle cara al gobierno, y por el hecho de entender que el hombre más fuerte del planeta no iba a la guerra por ser fiel a sus principios y no por cobardía, pese a que le amenazaran con multas e incluso con una pena de cárcel de 5 años, además de dejarlo desprovisto de su título mundial y no dejarle pelear más. Llegó a decir, que no había perdido nada, sino que había ganado paz en su conciencia y su corazón.

En ese momento fue cuando realmente Cassius Clay dejó de existir como tal y el hombre que se había convertido en Muhammad Alí, estaba ya plenamente identificado con ese nombre, y con lo que significaba. Fue ese Alí el que trascendió al deporte, y el que se transformó en una figura histórica. Un Alí, al cual Nelson Mandela, escuchaba en la radio tras las rejas de su prisión en Sudáfrica, un Alí que provocó el orgullo de ser negro, diciendo “lo negro es bello”, a niños cuyos padres habían dicho que era mejor ser blanco que negro.

Los títulos que perdió en los tribunales, nadie se los había podido arrebatar en un ring. En 1971 el tribunal supremo anuló la condena contra Alí por motivos de forma. Ya en el año 1974 a la edad de 32 años, recuperó el título de los pesos pesados al ganar al Campeón George Foreman, mucho más joven que él, en el que se llamó el combate del siglo. Más de 120.000 espectadores enardecidos, celebraron el título mundial perdido en los tribunales 7 años antes. Fue su momento de máximo esplendor, la prueba de que era el más grande de un deporte que en esa época era de impacto mundial.

A la edad de 42 años , fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson, luchó durante 30 años contra esa enfermedad, pasando sus últimos años devastado por ella, pero nunca se retiró de la vida pública, ni tiró la toalla blanca al centro del ring en señal de rendición, en lugar de ello, inició una cruzada contra ese mal, logrando unir recursos en la búsqueda de soluciones. Para él fue una de tantas luchas más, quizás la peor, pero tal vez la que más demostró su capacidad para levantarse una y otra vez sin rendirse jamás.

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